Pero vayamos por partes, la película en sí misma se lleva muy buenos puntos
en cuanto a fotografía, dirección y actuación… el lenguaje cinematográfico es
correctamente desplegado a lo largo del filme pero hay puntos flojos en cuanto a
la construcción de los personajes o de la historia lo que afecta un poco la
solidez del guión. El pasado de la familia de Madeinusa no está muy bien
planteado, ni el origen de su nombre. Quizás dejado a la interpretación del
público, la película hubiera ganado solidez si se hubiera cuidado mas ese
detalle.
Las actuaciones estan bien… en la misma medida que muchos de ellos no son
profesionales o de “escuela” al mismo estilo de “Gato negro, gato blanco” de
Emir Kusturica. Magaly Solier es un real descubrimiento, su personaje esta
teñido de muchos matices y encuentros de emociones, representar a Madeinusa no
es fácil y ella logra la naturalidad que necesita un personaje que deba generar
controversia. Yiliana Chong anda un poco salida de cuadro… aunque es mas fluida
su actuación no hay naturalidad en sus ademanes y el contraste con Madeinusa es
demasiado fuerte y Claudia Llosa debió cuidar eso. La verdadera sorpresa es Don
Cayo, el alcalde del pueblo, personaje que recae en la figura de Juan Ubaldo
Huamán a quien quizás lo reconozcamos más por su personaje como el “cholo
Cirilo” que deambuló por varios programas “comicos” de la televisión nacional.
Cómo podría tildarse de racista a Claudia Llosa cuando en esta película no hace
mas que mostrar que el talento no tiene color ni raza y presenta personajes
distintos a los que el público limeño está acostumbrado a ver como “el cholo
Cirilo” o la “Paisana Jacinta”… o los eternos sufridos personajes en películas
que tratan sobre los años de la violencia interna.
El colorido de la película es deslumbrante… y era el momento de rescatarlo,
junto con los simbolismo que están muy presentes en la vida del ande peruano,
así como la alegría del poblador de la sierra. La cinematografía de la película
está excepcionalmente cuidada y nos muestra un producto bastante profesional en
este sentido. La sonorización tampoco se queda atrás así como los cantos y el
tema introductorio.
Como producto… “Madeinusa” podría ser calificada con un 7 de 10.
Pero la controversia obviamente nace en el Perú… porque los puristas de lo
andino o de lo católico ven como una aberración esta película. La idea de un
“tiempo santo” en donde dios está muerto y no nos puede ver, por tanto se puede
pecar sin remordimiento, no es tan descabellado como pareciera. Pero rasgarse
las vestiduras porque se juega con la “solemnidad” de la fiesta santa que
debiera ser para el congojo y recogimiento de los cristianos universales es una
real tontería. Mas descabellado resultó (o resulta) el concepto de que exista
una “energía” especial en Machu Picchu y que un orgasmo en ese sitio te manda al
sétimo cosmo (mas si le agregas algunas bebidas alucinógenas tradicionales) como
lo plantearon en el esperpento nacional llamado “Bala perdida”. Me pregunto:
¿cuál de estas dos películas ofende más el mundo andino o distorsiona su
percepción?
El público limeño está bastante acostumbrado a los estereotipos de la gente
en y de la sierra, y Claudia Llosa no solo rompe con ellos sino que presenta
matices de los pobladores de la sierra cosa que a los puristas de lo católico o
lo andino no les gusta mucho. No se puede santificar lo andino como no se puede
santificar lo católico o cristiano… es un total absurdo. Vale recordar como es
que fue introducido Cristo y todo su séquito tras de él por los invasores
españoles del siglo XIV y como las tradiciones cristianas y sus celebraciones se
confundieron y mutaron con las propias de la sierra… pero eso ya entra en la
discusión social y antropológica y de eso no tratamos aquí.
Si bien el absurdo de la idea de Llosa no le quita lo original, ¿acaso habría
sido mas creíble si esta se hubiera desenvuelto en Comas o en Miraflores?... ¿o
en Madrid o Nueva York?... es un microcosmo en la cabeza de alguien que encontró
el mejor lugar para desarrollarla un pueblo ficticio en algún paraje escondido
de la sierra peruana, con una fiesta ficticia y personajes extremos… así es el
cine y si alguien no puede aceptarlo entonces tal vez debería dedicarse a ver
documentales.
No suelo recomendar películas peruanas… pero “Madeinusa” vale la pena ir a
verla, aunque no sea día del espectador.
Completamente recomendable.
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