Pero la historia no es tan simple como eso, Truman Capote era un apasionado
de su trabajo, exigente consigo mismo, perspicaz, obstinado, ambicioso y además,
le encantaba ser el centro de las conversaciones... de las miradas, de todo.
El filme nos lleva a lo largo de ritmos lentos y oscuros, grises en su
mayoría, y de altos contrastes otras tantas. Y durante estos tiempos Truman
Capote llega a conocer a estos asesinos (asesinaron a una familia completa) y
del esfuerzo de ellos por librarse de la pena de muerte. Pero Capote se debatía
entre sus sentimientos por Perry Smith y el hecho de que tenía que terminar su
libro (el cual no podía tener un desenlace si no se decidía el fin de los
asesinos) la cual resultaría ser su obra maestra, “In Cold Blood” (“A Sangre
Fría”).
Ahora bien... que hay de especial en la película mas allá de esta narración
de hechos... pues Truman Capote, la forma en la que es representado y la
maestría de Philip Seymour Hoffman para caracterizar un personaje que muchos
califican como difícil.
Ver la manera en que Philip Seymour Hoffman se mimetiza en la forma de este
ser engreído y sufrido a veces es espectacular. Este actor, delegado a los
papeles secundarios (llamados “de soporte” ahora) ha actuado, se puede decir
prácticamente, con casi todas las estrellas de Hollywood y su talento ha sido el
soporte de las caracterizaciones de muchos aunque su presencia haya sido
desapercibida para los demás… para mí es fácil recordarlo en “Scent of a Woman”
(“Perfume de mujer”, 1992) con Al Pacino y Chris O ‘Donnell como un estudiante
desgarbado y salido de cuadro; si hacen memoria pueden acordarse de él en la
comercializada “Twister” (“Tornado”, 1996); en “Magnolia” alcanza un desarrollo
espectacular como actor al representar al enfermero dadivoso que cuida al padre
de Frank T.J. Mackey (Tom Cruise); y podemos seguir, “El talentoso señor
Ripley”, “Dragón Rojo”, “Cold Mountain”, “Patch Adams”, “25th Hour”, y en la
última y recontra comercializada “Misión Imposible 3” en donde su performance no
hace mas que opacar la sosa e insípida actuación de la “mega” estrella Tom
Cruise.
El Truman Capote de Philip Seymour Hoffman es un resumen de su pasado actoral
y no hay sopresa en la caracterización… ni en la esencia que le imprime ni en la
modulación de la voz o las amaneramientos. Quizás por primera ve le tocó a
Hoffman ser el centro de la actuación y que hayan otros para darle el soporte
que neceitaba, y no lo hacen mal además. Esto sumado a que esta es la segunda
película dirigida por Bennett Miller, y la calidad de la fotografía (o
cinematografía como se le quiere llamar ahora) hacen de Truman Capote una
película extraordinaria… ahora sabemos porque fue una digna rival para Brokeback
Mountain y Crash en los últimos premios Oscar.
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